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El sol, nuestra vitamina gratuita

Llegamos a la temporada dónde dejamos atrás los días grises y el sol es parte de nuestras vidas diarias, la luz natural facilita la segregación de la serotonina, la hormona del buen humor. Esta ayuda a alejar el estrés y la depresión.

 

Exponernos al sol nos hace sentir bien. Su luz aumenta la secreción de melatonina (la hormona del sueño), que ayuda a regular los ritmos circadianos y mejora la calidad del sueño. Además, aumenta los niveles de testosterona, hormona que influye en el deseo sexual. Ambos factores, descansar bien y estar activos, nos hacen sentir mejor.

 

Tomar sol 15 minutos diarios ayuda a fortalecer los huesos, lo cual es esencial para que el organismo sintetice vitamina D, que favorece la absorción del calcio y fósforo que forman los huesos. En caso de acné o psoriasis, los baños de sol pueden ayudar mucho a mejorar el aspecto de la piel. Equilibra el colesterol, ya que la luz UVB del sol es necesaria para metabolizarlo. Tiene un efecto analgésico, ya que contribuye a aliviar los dolores del aparato locomotor y a regular el sistema nervioso.

 

La carencia de la exposición solar influye en la salud de los intestinos, los sistemas cardiovascular e inmune, el páncreas, los músculos, el cerebro y el control de los ciclos celulares.

 

Es esencial la presencia de esta vitamina en las mujeres embarazadas, ya dicen que la exposición al sol reduce el riesgo de infecciones, parto prematuro, pre eclampsia y diabetes gestacional. También ayuda en las personas con enfermedades autoinmunes y en los adultos mayores en general.

 

En algunos casos la exposición al sol no está recomendada: si se sufren alteraciones vasculares, hipertiroidismo, nefritis, anemias perniciosas o en caso de fiebre.

 

Pero debemos recordar que el sol también es peligroso, por ello debemos ser responsables. Hay que empezar con baños de sol cortos, de unos 10 minutos, sin exponer el cuerpo entero. Empecemos por las piernas, los pies y los brazos. Poco a poco, podemos poner al sol el resto del cuerpo. Para poder fabricar suficiente vitamina D no es necesario mucho tiempo, bastan 15 minutos sin crema solar (que impiden que los rayos UVB penetren en la piel). A partir de los 15 minutos es mejor protegerse.

 

Algunos alimentos contienen ciertas dosis de vitamina D que, si bien se consideran complementarias y no una fuente principal, pueden ayudar. Los champiñones y los huevos son de los pocos alimentos de origen que son ricos en esta imprescindible vitamina.